Vehículo eléctrico: conceptos básicos

Vehículo eléctrico: todo lo que debes saber

Vehículo eléctrico

La urgente descarbonización a la que nos enfrentamos desde hace años ha llevado a las administraciones de todo el mundo a legislar a favor del uso de energías limpias tanto a nivel de autoconsumo como en el ámbito de la movilidad.

En este último punto, la Unión Europea se ha marcado un firme propósito: eliminar la venta de vehículos tradicionales (de gasolina y gasoil) a partir del año 2035.

Esto ha obligado a la mayoría de las marcas disponibles en el mercado a apostar por la electrificación de sus modelos, haciendo que cada vez sea más amplia la gama entre la que el consumidor puede elegir.

Sin embargo, el desconocimiento acerca de esta tecnología hace que las ventas no terminen de despegar. Como nosotros también apostamos por el uso de energías no contaminantes, en este artículo te vamos a explicar todo lo que debes saber acerca del vehículo eléctrico para que termines de decidirte por él.

Aunque lo parezca, no es cosa del pasado

Que sea el vehículo del futuro no significa que el coche eléctrico sea un invento reciente. De hecho, su historia se remonta al siglo XIX, antes, incluso, de la aparición de los vehículos de combustible.

Concretamente en 1834, el inventor escocés Robert Anderson desarrolló el primer vehículo eléctrico puro, mientras que el vehículo de combustión interna no llegaría hasta 1861.

Los primeros vehículos eléctricos carecían de baterías recargables, por lo que resultaban poco prácticos. En 1852 Gaston Planté inventó la batería de plomo y ácido. Sin embargo, su uso no se pudo popularizar porque no era posible su fabricación a nivel industrial.

Sería necesario esperar hasta 1880, cuando Camille Faure inventó un procedimiento electroquímico, llamado ‘masa activa’, que aumentaba la capacidad de carga de la batería de Planté y convertía en una realidad su uso comercial.

Este invento fue el responsable de que el coche eléctrico se impusiera como el automóvil por excelencia a principios del siglo XX, llegando a representar un tercio del parque móvil de las principales ciudades estadounidenses (Nueva York, Boston y Chicago).

Sin embargo, su supremacía duraría poco. En los años 20, los coches de gasolina desbancarían al coche eléctrico por dos razones fundamentales: su menor precio y su mayor autonomía. A partir de este momento, la venta del coche eléctrico cayó en picado, llegando casi a desaparecer.

No obstante, la situación actual, marcada por una contaminación medioambiental a la que hay que hacer frente de manera urgente y por los adelantos en la tecnología, han vuelto a poner en escena al coche eléctrico como un claro sustituto de los vehículos de combustión.

Tipos de coches eléctricos

Antes de nada, debes saber que existen tres grandes grupos de vehículos eléctricos:

  • Vehículo eléctrico de batería (BEV). Es el vehículo eléctrico puro. Funciona con uno o dos motores eléctricos alimentados por una batería. Muchos de ellos incorporan también un sistema de recuperación de energía cinética, que almacena la que no se utiliza durante la frenada o deceleración, maximizando su autonomía. Se trata de vehículos muy eficientes y cero contaminantes en su conducción, que no generan emisión alguna a la atmósfera.
  • Vehículo eléctrico con pila de hidrógeno (FCEV). Estos vehículos no utilizan baterías, sino una pila de combustible de hidrógeno que genera energía gracias a una reacción química producida en su interior. El hidrógeno es el elemento químico más abundante de nuestro planeta; sin embargo, al no presentarse en solitario, su coste de producción es muy elevado, lo que hace que este tipo de vehículo no resulte rentable.
  • Vehículo eléctrico de batería extendida (EREV). Cuenta con dos motores: unoeléctrico y uno de combustión de gasolina. El motor eléctrico se encarga de mover las ruedas, mientras que el de combustión actúa a modo de generador eléctrico encargado de recargar la batería. Esta batería también puede ser recargada en la red, en cuyo caso el motor de gasolina deja de funcionar y el vehículo actúa como un coche eléctrico normal dejando de generar emisiones. Se trata de un vehículo tecnológicamente complejo, por lo que no existen muchos modelos disponibles en el mercado.

Elementos que forman un vehículo eléctrico

El coche eléctrico se compone de una serie de elementos comunes que conviene conocer:

  • Uno o varios motores de corriente alterna o continua que generan el movimiento.
  • Un cargador embarcado, que absorbe la electricidad desde la fuente de alimentación.
  • Una batería, donde se almacena la energía eléctrica en corriente continua.
  • Si el motor es de corriente alterna, un inversor que convierte la corriente continua de la batería en alterna.
  • Un reductor, que se presenta como una caja de cambios que hace las veces de embrague.

Conceptos básicos del coche eléctrico

El coche eléctrico es un gran desconocido, lo que hace que muchas personas no se atrevan aún a decantarse por él. A continuación, te explicamos cuáles son los conceptos básicos que debes conocer para disfrutar de sus ventajas y sacarle el máximo partido.

POTENCIA

Aquí radica la principal diferencia entre los vehículos eléctricos y los de combustión. En los coches eléctricos, la potencia no se mide en caballos (CV), como en los de gasolina y gasoil, sino en kilowatios (kW). Un kW equivale, aproximadamente, a 1,36 caballos, por lo que un vehículo de 100 kW de potencia tendría aproximadamente 136 CV.

CAPACIDAD DE LA BATERÍA

Es otro de los conceptos específicos del coche eléctrico. La capacidad de la batería se calcula en kilovatios por hora (kWh). Cuanta más capacidad tenga la batería, mayor será la autonomía del vehículo.

CONSUMO

Si en el vehículo de combustión hablamos de litros a los 100 kilómetros, en el eléctrico nos referimos al consumo en kilowatios/hora a los 100 kilómetros (kWh/100 km). El gasto dependerá también de las características del automóvil, de la forma de conducir, del tráfico, etc.

AUTONOMÍA

Para calcular la autonomía de tu vehículo eléctrico, es decir, cuánto tiempo es capaz de circular con la batería totalmente cargada, tienes que tener en cuenta dos conceptos: la capacidad de la batería (kWh) y el consumo (kWh/100 km). El cálculo es sencillo: solo tienes que multiplicar la capacidad (por ejemplo, 45 kWh) por 100 km y dividirla por el consumo (por ejemplo, 15 kWh):

45 x 100= 4.500 / 15 = 300.

La autonomía, en este caso, serían 300 kilómetros.

TIEMPO DE CARGA

El último concepto a tener en cuenta es el tiempo de carga de la batería. Éste depende de varios factores, aunque los más importantes son la capacidad de la batería y la potencia de carga.

Como es lógico, una batería más grande durará más y necesitará menos recargas que una más pequeña, aunque también tardará más tiempo en cargarse una vez se agote completamente.

En cuanto a la potencia de carga, es decir, la cantidad de energía que puede recibir la batería por hora, dependerá de la conexión a la red eléctrica, del cargador a bordo del coche y del punto de recarga.

En caso de existir diferentes potencias entre estos elementos, la potencia de carga será la más débil disponible. Es decir, si la potencia de la red eléctrica es de 4,4 kW y la del punto de recarga y el cargador del automóvil es de 7,4 kW, la potencia de carga será la más baja de las tres, en este caso 4,4 kW.

Para calcular el tiempo de carga, deberás dividir la capacidad de la batería entre la potencia. Por ejemplo, si la capacidad de la batería es de 30 kW y la potencia de carga es de 4,4 kW, el tiempo de carga será de 7 horas (30/4,4=7). Te explicamos más sobre este tema en nuestro artículo “Tiempo de carga de los vehículos eléctricos”.

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Estamos seguros de que ahora que conoces un poco más las particularidades del coche eléctrico estás más cerca de decidirte por uno.

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